Exordio
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945)

Industriales Japoneses hasta 1945

La base económica histórica de Japón fue la agricultura, especialmente con el cultivo del arroz.  Sin embargo, hacia el final del shogunato, gracias a la introducción de un avanzado sistema monetario y de crédito, comenzó la especialización industrial.  Luego, con la llegada de la era Meiji, en 1868, la revolución industrial se puso rápidamente en marcha.  Al principio el gobierno creó las nuevas industrias a través de préstamos de las grandes firmas financieras, tales como Mitsui, que ya se había desarrollado.  Poco a poco, el control directo pasó del gobierno al de las grandes empresas financieras que entraron en los negocios de la industria textil, papel, acero, transporte y otros rubros importantes para la economía.

Exposicion Induistrial de Himeji, 1926

Exposicion Industrial de Himeji - 1926

Las unidades de producción de la Industria japonesa eran pequeñas.  Prácticamente, la mitad de los trabajadores de la nación laboraban en grupos de menos de cinco personas y dos tercios de esa población en grupos de menos de 50 trabajadores.  Esas pequeñas unidades raramente producían bienes de consumo final, sino más bien partes de ellos.    La industria pesada estaba organizada en un sistema centralizado de fábricas similar a la de los EE.UU.  Eran ellos los que producían el grueso del hierro y el acero japonés, barcos, aviones, tractores, armas y municiones.  Esas industrias estaban fuertemente subsidiadas por el gobierno.

Exposicion de Hyogo - 1941

Exposicion de Ciencia de Defensa, 1941

Sobre ese enorme sistema económico industrializado, llamado Zaibatsu, que fue creado en menos de 100 años, ejercían el control un reducido número de empresas con un firme control familiar.   Las grandes empresas y firmas financieras que contribuyeron al nacimiento del Zaibatsu seguían teniendo un notable control hasta el final de la guerra.  Los mayores intereses, pertenecían a la Mitsui, la Mitsubishi, la Sumitomo y la Yasuda.   Debajo de estas cuatro grandes empresas financieras e industriaales se encontraban una segunda categoría de florecientes firmas industriales.   Esas eran la Okura, la Asano, la Fujita, la Furukawa, la Mori, la Kawasaki, la Nakajima, la Nitchitsu, la Nissan, la Nisso, la Nomura, la Riken y la Shibusawa.

Takakimi Mitsui

B. Takakimi Mitsui

Kichizaemon Sumitomo

B. Kichizaemon Sumitomo

Kishichiro Okura

B. Kishichiro Okura

Koyata Iwasaki

B. Koyata Iwasaki

Matsasune Ogura

Matsasune Ogura

Yoshisuke Aikawa

Yoshisuke Aikawa

Hirozo Mori

Hirozo Mori

Seihin Ikeda

Seihin Ikeda

Todos esos grupos empresariales y capitalistas fueron dirigidos por hombres con estudios en universidades japonesas y europeas, como el Barón Takakimi Mitsui, cabeza de la familia Mitsui que era la más grande y rica de Japón; el Barón Kichizaemon Sumitomo y su familia, que lideraban a las empresas Sumitomo; el Barón Kishichiro Okura, cabeza de las empresas Okura que incluía hoteles, aparte de tener una industria especializada en armas y municiones y el Barón Koyata Iwasaki, cabeza de la familia Mitsubishi, dueño del gran negocio del transporte marítimo.  

A estos influyentes hombres se sumaban Masatsune Ogura, Presidente del Directorio de Sumitomo, que en 1941 asumió el cargo de Ministro de Finanzas; Yoshisuke Aikawa, cabeza de la empresa Desarrollos Manchuria, gran soporte del ejército japonés en China; Hirozo Mori, Administrador General (banto) de Yasuda y Seihin Ikeda, banto de Mitsui que fue nombrado Presidente del Banco de Japón y Ministro de Finanzas.

Entre ellos controlaban alrededor de un tercio del comercio y la industria del país.  Ellos dominaban todo el transporte, la minería, las finanzas, y el comercio exterior.  A través de sus bancos, tenían control sobre un tercio de todos los depósitos bancarios.  Casi la mitad del tonelaje de los buques mercantes matriculados en el Japón eran propiedad de las familias Mitsui y Mitsubishi.  Las empresas Mitsui, Mitsubishi y Sumitomo almacenaban la mitad de las mercancías existentes en Japón.  La empresa papelera Oji Mitsui tenía más de las tres cuartas partes de la capacidad de la industria del papel en Japón y casi un tercio del capital invertido en el carbón provenía de Mitsui.

Tal riqueza económica le dio enorme influencia al Zaibatsu en el gobierno. En realidad, sus intereses, los intereses de la nación y los intereses financieros de la familia real eran interdependientes.  Esas familias a menudo habían arriesgado sus fortunas en apoyo del gobierno, pero a su vez, obtuvieron grandes ganancias gracias a los contratos otorgados por el gobierno.

Sin embargo, como los integrantes del Zaibatsu eran en buena cuenta rivales económicos, a menudo se disputaban unos con otros la influencia política.  Ejemplo de ello eran las nuevas empresas industriales, como Aikawa, que apoyaron las políticas expansionistas del ejército en Manchuria, mientras que Mitsui y Mitsubishi no lo hicieron.

Esa oposición a los movimientos militares en la década de 1930, amplió la brecha existente entre los Zaibatsu y el ejército.  De hecho, el ejército utilizó, la creciente hostilidad hacia los Zaibatsu, como la demostrada por las protestas de los trabajadores y los agricultores, empleando la situación como un instrumento para obtener poder político por sí mismo.

Con el apoyo del ejército, por ejemplo, la Mitsui fue acusada de obtener una ganancia de activos en dólares, cuando el Japón dejó el patrón internacional del oro.  Asimismo Mitsui fue acusada de vender a China miles de metros de alambre de púas, que se usaron durante el avance del ejército japonés en Shanghai.

Al finalizar la guerra en 1945, el Japón se encontró despojado de su imperio, por lo tanto perdió la mayoría de las materias primas que alimentaban su industria.  Es cierto que conservó los yacimientos de carbón y tenía energía hidroeléctrica abundante.  Pero no tenía prácticamente nada de hierro, ni de petróleo.  El sueño de la "esfera de cooperación económica", la prosperidad de Japón, quedó destrozada.  Japón se convirtió de la noche a la mañana en un pigmeo industrial, pero con tesón volvería a convertirse en un gigante, al transformar la derrota militar en una inobjetable victoria económica.   La ruta hacia esa victoria comenzó de la nada, cuando personas comunes y corrientes, pero con gran habilidad manual, utilizaron los aviones, tanques, cañones y cuanto metal fue convertido en chatarra por los bombardeos, para transformarlos en platos, ollas, cocinas, bicicletas, herramientas y cuanto artículo era necesario para la sobreviviera de la nación japonesa.


LIBROS

Japanese Society: Tradition, Self, and the Social Order por Robert J. Smith


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Recreating Japanese Women, 1600-1945 (Paperback) por Gail Lee Bernstein


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Isami's House: Three Centuries of a Japanese Family by Gail Lee Bernstein


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LIBROS

The economic aspects of the history of the civilization of Japan, Volumen 3 de Taylor & Francis por Yosaburo Takekoshi (2004). . ISBN 0-415-32381-9.


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Giants of Japan: The Lives of Japan's Most Influential Men and Women de Kodansha America por Mark Weston y Walter Mondale (2002).


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Life Magazine 17 setiembre 1945


Publicado: 20 marzo/2010