Exordio
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945)

Himno Nacional del Imperio del Japón

Ki-Mi-Gayo (instrumental)

Ki-Mi-Gayo (a capela en una escuela primaria)

El himno fue elegido por Oyama Iwao y otros oficiales militares en 1869.  Los versos pertenecen a un antiguo poema de amor escrito en estilo Waka, es decir compuesto por 5 líneas y 31 sílabas, que fue escrito -probablemente por Ki No Tsurayuki- en el período Heian, del 794 al 1185,  Esa es la época en que la capital se trasladó a Kioto y en la que se creó el Katakana y el Hiragana dos de los alfabetos fonéticos usados en Japón. 

Ese año de 1869, Oyama Iwao le pidió al inglés John William Fenton que escribiera la música, pero el ser escrito por un británico ocasionó el rechazo de la población y fue abandonado en 1876.  En 1880 Hayashi Hiromori escribió la música definitiva, pero sólo para cuatro instrumentos de cuerda; inconveniente para la interpretación orquestal.   Por tanto, Hiromori le solicitó al maestro y compositor alemán, Franz Eckert que hiciera el arreglo musical para orquesta sinfónica.

"Kimi" significa Señor, Maestro, Dueño de Casa, Cabeza de Familia.   En el japonés moderno "Kimi" se usa para dirigirse a un amigo o subordinado.  Hasta la Segunda Guerra Mundial "Kimi" se usaba para dirigirse a la divinidad del Emperador.

Al terminar la guerra en 1945, Estados Unidos tuvo dentro de sus planes desaparecer la cultura japonesa por considerarla guerrerista y porque para los japoneses la naturaleza divina del Emperador lo convertía en una amenaza que era necesario eliminar.   Sin embargo, después de meditar el asunto, decidieron no tocar al Emperador, el cual habría sido condenado a muerte al igual que lo fueron sus principales generales, lo que provocaría la resistencia japonesa hasta el sacrificio extremo. 

Hay que recordar que los japoneses, tanto militares como civiles, sólo aceptaron la rendición cuando el Emperador se lo ordenó al pueblo.  Por tanto, después de amplios debates los estadounidenses decidieron mantener al Emperador como una figura decorativa, con todas las potestades espirituales, pero sin ningún poder político y siendo el Kimi Ga Yo, parte de esa mística, se descartó la idea de crear un nuevo himno para los japoneses.

En la actualidad, sectores izquierdistas rechazan el himno por considerarlo que está dedicado al Emperador y que recuerda el militarismo de preguerra.   Hay japoneses que no ven la necesidad que exista un himno nacional, algunos simplemente lo rechazan porque consideran que los versos son arcaicos, otros creen que debería escribirse nuevos versos y los hay quienes piensan que la música es muy deprimente y que debiera ser cambiada por una melodía más moderna y alegre, como a la que ahora están acostumbrados los jóvenes japoneses.  Pero en la actualidad es aceptado oficialmente.

La situación no ha dejado de tomar ribetes extremistas incluso forzando a las autoridades a dictar medidas, como la de agosto de 1999, cuando el Ministro de Educación aclaró enérgicamente que el Gobierno retiene el derecho que le otorga la Ley para castigar a los profesores que se niegan a enseñar el significado oficial de los versos del Himno Nacional.  En julio de ese año, un profesor de música de una escuela de primaria de Tokio, recibió una reprimenda pública por negarse a tocar el himno durante la ceremonia de graduación.

Kimi Ga Yo
"Que mil años en el reino de la felicidad sean tuyos."

Kimi ga yo wa
Chiyo ni, Yachiyo ni
Sazare ishi no,
Iwao to narite,
Koke no musu made.


Que tú Señor reines
A lo largo de mil años,
Ocho mil generaciones,
Hasta que las piedras
Se conviertan en rocas
y se cubran de musgo.


Publicado: 11 octubre/2003